Publicado: 16 Oct 2011 5:51 amTítulo del mensaje: EL descenso del ocaso (libre)
Hacia casi dos siglos que, aquel lugar estaba deshabitado, ni siquiera las hormigas ni la lluvia poblaban aquel lugar...ni siquiera las serpientes y las almas mas rastreras. El suelo era tan seco y arido, parecia como si no hubiese llovido en años, centenares de años; el sol, brillaba en lo mas alto sobre el horizonte, alimentando asi hasta las mas pequeñas flores mugrientas que añoraban y giraban hacia el cielo blanquecino en busca de una miserable gota de agua, solo una...
Y a pesar de todo aquello, de todas las dificultades que se tenian que pasar para que germinara muy lentamente la vida en aquel maldito desierto... a lo lejos se diviso una silueta, una sombra humana que caminaba jadiante sin cesar hacia un horizonte lejano, hasta llegar mas alla del cielo rosado. Parecia perdida, sus ojos saltaban de sus orbitas y cubria con sus brazos aquel rostro de fina plata blanca, se alejaba del sol y a cada paso que daba, la arena salpicaba hasta bañar sus botas blancas dejando un marca, una huella que señalaba el lugar del que probenia. No estaba perdida estaba siguiendo una pista... y de todos aquellos lugares al que pudo visitar, jamaz se imagino que, lo que necesitaba se encontraba escondido en las profundas arenas. El sol golpeaba con fuerza su melena plateada, que ondeaba placientemete siguiendo los pasos del aire, del viento que tarde o temprano la arrastraria hacia aquello. El vestido blanco sin mangas era relativamente mas corto de los que acostumbraba a usar, aquel sofocante calor era realmente agotador y llego al limite de sentir que, su piel blanca se quemaba al contacto con los rayos del sol. No llevaba probiciones y hacia mas de dos semanas que no comia ni bebia nada; si no fuera por las habilidades dignas de su raza ya estaria muerta, porque un simple humano no abria podido sobrevivir a aquello, no era tanto por el calor sofocante si no, habia algo mas alla... algo que hacia la atmosfera del lugar cada vez mas pesada; sin embargo, la paz que emanaba de ese lugar era tan agradable. Habia estado segura que ella era la unica rondando por aquellos lugares y eso le agradaba.
Entonces alzo el rostro que miraba fijamente la fina arena, saboreo en sus labios una dulce melodia como nunca antes lo habia hecho y contemplo con esperanzas lo que parecia ser el final de su viaje. Sus pasos se volvieron ligereros y deslizandose con delicadesa sobre la arena apresuro el paso hasta quedar frente a una pequeña pero hermosa laguna de aguas cristalinas, sintio la tierra firme, piso con fuerza y no sintio sobre sus pies mas arena.
Tiro su espada en el suelo, sobre un poco de musgo verde que crecia lentamente y sus ojos destellaron cuan estrellas fugazes. A pesar de haber caminado varios dias como una decrepita, su rostro no reflejaba cansancio alguno, se veia tan fresca al igual que una lechuga. Giro torpemente hacia su derecha y una leve sonrisa inundo sus labios, alzo su mano y acaricio dulcemente la unica flor que nacio en esa reseca tierra.
Ya habia encontrado el supuesto oasis, ahora solo faltaba inspeccionar si era el correcto. Pero tampoco estaba segura de ello, de repente todo fue tan confuso que creyo que el calor abrumador estaba afectandole. Quiza todo aquello que vio tan solo fue su imaginacion, una simple alucinacion. Pero no, ella estaba segura que era real, tan real como la raquitica brisa que corria en aquel desierto, y en cierta forma si lo era; pero talvez, solo talvez ese pedazo de tierra verde no era el que buscaba. _________________
Nombre: Scarlet Sunrise
Raza: Elfo gris
Edad: Desconocida
Habilidades: Auspex, rayo arcano y dominio del arco.
En aquel claro verde en medio del inmenso desierto la elfa no se encontraba absolutamente sola.
Una figura se encontraba tumbada entre la espesura del musgo frente a ella,al otro lado de la inmensa laguna.Una larguísima cabellera plateada de más longitud que la propia altura de la persona relucía entre la semioscuridad de los arbustos ,esparciéndose delicadamente por el suelo hasta llegar incluso al agua del lago,donde se mojaba y flotaba.
Una capa granate,también de gran longitud cubría el resto del cuerpo de la figura,que se hallaba de espaldas a la elfa.
Todo se hallaba en silencio y la figura ni un milímetro se movía,pareciese dormida o simplemente inconsciente...
El resoplido de un caballo al ver a la desconocida elfa fue lo que probablemente captaría la atención de ella,más no de la figura,que aun permanecía reposando en el suelo completamente inmóvil.
El caballo surgió de entre la semioscuridad dando a entrever su hermosisimo pelaje azabache,era un fuerte y magnífico pura sangre negro,de relucientes ojos ambarinos. La miró agitando un tanto las orejas pero sin moverse de las cercanías de la figura que reposaba en el suelo.Miraba a la elfa con mucha curiosidad y resoplando algo nervioso,mientras agitaba su cola constantemente.
Me acerque al animal, hermoso y centellante, al igual que la laguna pura y transparente que estaba frente a mí. Acaricie delicadamente su cresta, parecía no inquietarse ante mi pulso; sin embargo, era yo la que ahora estaba alarmada. Estaba segura, tan segura como que mi nombre es Scarlet que… no había nadie más en aquel pequeño manchón de tierra verde, ningún “humano” más que yo, aunque ahora no podía asegurarlo. Comencé a cuestionarme sobre la procedencia de tan fino potro que parecía sacado de un cuento de hadas, no dude ni un segundo en tratar de montarlo pero, una fuerza mayor a mis deseos se adhirió a mis manos y entonces pensé y razone que nunca jamás en mi vida había montado un corcel negro. Los de mi especie siempre montaban caballos blancos, pintos, pero nunca de un color tan impuro, tan exótico pero a la vez tan hermoso como lo era el extraño y siniestro color negro; entonces me abstuve de galopar sobre él y baje mis manos de su rostro. El animal era estrechamente más alto que yo, por lo que pensé también que sería un lio tratar de montarlo, parecía no ser asustadizo, parecía no ser agresivo, entonces me senté sobre el pasto, fijando la vista en la laguna, calculando la profundidad de esta pero el simple hecho de pensar en que tendría que sumergirme en aquellas aguas aparentemente cristalinas me erizo la piel hasta los huesos. No era mi fuerte, el agua no era mi naturaleza.
Entonces gire a mi derecha al percatarme del corcel negro que se echaba junto a mí, vaya que ocupaba una extensa región entre el suelo virgen de aquella zona. Después de unos minutos de pensar en la nada me dirigí al animal como si supiera que él me entendiera, en realidad sabía que si me entendía -¿Cómo has llegado hasta aquí?, ¿Has venido con alguien?- le pregunte como si fuera un humano, y como fuera a esperarse, fue obvio que no me respondió con palabras; y aunque el tratara de comunicarse, sería casi imposible que yo pudiera captar su mensaje, pues no soy del tipo de elfos que tienen gratas habilidades con los animales. Al ver la paz y tranquilidad que envolvía la atmosfera del lugar, me recline entre el pecho del animal, suave y tibio, después mis ojos quedaron petrificados viendo el cielo inmaculado; entre puse mi brazo derecho frente a mis ojos para evitar que el flamante sol me siguiera llegando directamente al rostro, pues unas cuantas palmeras y arboles no evitaban que arrugara las mejillas.
-Vamos Scarlet, al menos inténtalo- me decía a mí misma después de negar moviendo la cabeza horizontalmente cada vez que pensaba en aquel lago. No es que le tenga miedo al agua, no, yo adoraba juguetear y chapotear en los riachuelos pero aquí… ya estamos hablando de una laguna, algo que no es tan superficial como un pequeño arrollo, es una laguna, profunda, misteriosa y delírate y además, quien sabe qué clase de objetos o criaturas se esconden en el fondo, en ese abismo.
Con todas aquellas meditaciones ni siquiera volví a pensar en que ya no estaba sola en aquel hermoso oasis. Ese caballo, ese hermoso corcel no era digno de habitar ahí, o más bien, el oasis no era digno de tener a tan esplendoroso animal galopando entre su tierra; entonces en mi mente solo entro una posibilidad: que había venido con alguien y pensé entonces en lo que haría si el intruso era más de un alma, pero sí de alguien fuera aquel corcel, sería demasiado tonto al dejarlo solo, al abandonarlo a la deriva y si el animal estaba perdido, era cuestión de tiempo en que el o sus dueños lo encontraran puesto que la pequeña extensión de tierra verde no parecía ser muy grande.
Estire la mano entre la maleza en busca de la espada que había arrojado hace rato y cuando palpe la filosa hoja de plata, la tome entre mis dedos y la sujete a mi vestido. De pronto, aquel aire fresco que recorrió por unos segundos el lugar había cesado, deje de escuchar el soplido del viento y me incline hacia delante de golpe. Las nubes habían cubierto por completo el sol, lo que me permitió tener un poco de más sombra, aquel silencio espectral me permitió agudizar todos mis sentidos. El corcel alzo la mirada hacia donde estaba perdida la mía. Entonces sentí un aroma que circulaba por el aire, un aroma del que no me había percatado antes por estar distraída. Fije la mirada en frente mía y al otro lado del lago, de aquel lago que tenía además aproximadamente 20 metros de longitud, o quizá mas; distinguí entre los arbustos la silueta de alguien, un cuerpo, que yacía placientemente sobre el pasto, sin embargo aquellas hojas verdes que cubrían el cuerpo no me permitieron distinguirlo bien del todo. Empuñe ambas manos en la tierra y di un respiro que no fue de alivio y, lo primer que pensé fue que quizá el corcel negro había llegado acompañado de aquel que estaba del otro lado del lago.
-¿Cómo fui tan tonta? ¿Cómo no me di cuenta antes?- me decía cada vez que volteaba a ver al cuerpo inerte -¿Debería ir a ayudarlo, parece algo…- pero entonces me dije -No, seguramente estará bien, no parece tan desgastado- Pues ahora mi prioridad era comprobar si ese lago era el que estaba buscando. Me quite las botas entonces, me puse de pie y al tacto, el pasto me provoco un cosquilleo terrible. Camine muy lentamente lo que me faltaba para llegar a orillas de la laguna y me incline temblorosa para poder divisar el fondo, pero para mí mala suerte aunque el agua se veía tan blanca, estando ya de cerca no distinguía ni siquiera una piedra dentro de ella, aquel lago tenía un fondo oscuro, incluso más negro que el corcel que estaba tras de mí, atento, a cualquier movimiento sobrenatural.
Pero entonces, pude escuchar muy bien los crujidos de las hojas secas que comenzaron a producirse tras el otro lado del lago. Levante la vista para fijarla en aquel sujeto que estaba dándome la espalda, por eso no pude distinguir bien su rostro, no aun y entonces observe sorprendida el cabello plateado que tenía, parecía tan suave y terso y entonces me enoje conmigo misma -Scarlet ¡puras fallas!- exclame mientras agitaba mi cabeza de lado a lado, pues tampoco me había fijado que cuando el sujeto estaba tirado, su cabello incluso flotaba sobre el agua del lago y además era imposible no verlo.
Escuche el resoplido del animal al momento en que vislumbró la oscura silueta del otro lado del lago. Retrocedí de la orilla pues no quería saltar como lo tenía previsto, tendría que pensarlo por otro rato, pero ahora no podía estar tan confiada, sin embargo aquel sujeto me pareció inofensivo, hasta que el viento soplo de nuevo alejando las nubes que cubrían los rayos del sol, trayendo consigo un olor que ya había percibido.
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Nombre: Scarlet Sunrise
Raza: Elfo gris
Edad: Desconocida
Habilidades: Auspex, rayo arcano y dominio del arco.
Unos suaves crujidos comenzaban a romper el silencio y produjo que el caballo agitara las orejas al unisono con la cola para ponerlo nervioso.Relinchó suavemente y dio un rodeo alejándose de una zona donde otra figura comenzaba a emerger.
La figura esbelta de una muchacha con el cabello cubierto y oculto por un enorme pañuelo que se acercaba cautelosa y con pasos vacilantes a la figura frente al lago que aun,sin moverse,reposaba entre las densas sombras de los arbustos.
La muchacha no se había percatado de la presencia de la elfa,sino que se centraba en la figura que reposaba en el suelo clavándole ojos llenos de odio y furia contenida,de pronto,una enorme estaca apareció de su holgado bolso de cuero y lana.Lo empuñó con fuerza mientras profería varias plegarias silenciosas conforme más se acercaba a la figura oscura.
tras unos vacilantes minutos ,la joven llegó a ella.Ahora, a una breve distancia su cuerpo comenzaba a temblar de manera considerable.
Suspiró,pasaban los minutos y la joven mantenía clavados sus ojos en la figura.y tras armarse de valor...se agachó.
Su mano acarició las densas y sedosas ebras plateadas del cabello del sujeto inmóvil.Enredó sus dedos y después de calmarse nuevamente su mano ascendió a la capa que cubría la figura.
Con mucha delicadeza y lentitud apartó aquella oscura capa granate para observar la hermosa figura de aquél terrible vampiro que tanto le había arrebatado. Observó,conteniendo la respiración,la perfección de su mentón y de sus labios,firmemente cerrados,aparentemente tan tersos y suaves...prometedores de intensas pasiones...y en realidad tan letales y peligrosos como un puñal en el corazón. Observó su misterioso rostro oculto por aquel inquietante antifaz...observó su camisa negra de lino,tan fina que destacaba la perfección de su cuerpo y de su torso,una piel tan fría y dura como el acero...estaba frente la personificación del mismísimo pecado. Bello y apetecible cuan ángel negro...pero portador de una muerte segura.
Lo mataría.
hoy sería el día en el que acabaría con la larga vida de aquel mortífero joven de hielo.tan cruel y despiadado, tan oscuro y letal...
Acercó sus labios al oído del vampiro,para susurrarle,con una voz que reflejaba su satisfacción de antemano.
-mírate,tú,oscuro y el más peligroso depredador de la noche...ahora estás completamente indefenso ante mí,ante la luz del día que te hace caer en un profundo sueño y a la que tanto detestas...te clavaré este puñal en tu condenado corazón...y después haré que la luz del sol consuma tu hermosa figura que tan engañosa resulta para alguien tan despreciable como tú.
Tras eso y con dedos temblorosos,desabotonó la camisa del vampiro un poco,la cual se deslizó muy suavemente para dejar a la vista unos pectorales firmes y perfectos,y apuntó al corazón con la estaca,mordiéndose el labio mientras se armaba de valor,tenía que incárselo muy fuerte pues le habían dicho que la piel de un vampiro era muchisimo más dura y resistente que la de un simple humano...
Fue entonces cuando el caballo volvió a relinchar y la joven,con un alarmado gemido,desvió la vista hacia la elfa y abrió los ojos enormemente,dando a entender lo sorprendida que estaba ...tanto,que se quedó sin habla y mirando fijamente a la joven elfa al otro lado del lago.
Scarlet retrocedió muy lentamente, parecía que se deslizaba entre aquellas hojas finas y caedizas; sus pasos eran, incluso tan suaves que no lograba hacer ruido alguno y… fue cuando sintió una vez más esa esencia en el aire de la que minutos antes se había percatado. Sus sentidos ahora se armonizaban completamente con el ambiente hostil del desierto, estaba alerta a todo, podía escuchar incluso, el aleteo de unas cuantas libélulas que pasaban por ahí. Y entonces, cuando vio aquella silueta frente al lago, despejo la vista abriendo los ojos y apartando los cabellos blancos que cubrían su rostro, y fue cuando vertiginosamente sintió la presencia de un alma, tal vez dos aparte de la suya; el aura, aquella aura se extendía como una sombra negra a lo largo del lago -No podré terminar en paz la misión…- se dijo rezongando. Después puso oídos atentos y observo lo que parecía ser una mujer que vagaba del otro lado de la laguna, parecía sumida profundamente en sus pesares, pues, aunque Scarlet era perfectamente visible, la muchacha misteriosa pareció no distinguirla, -De todos modos será mejor que me oculte a la perfección, veamos que pasa- pensó antes de deslizarse por el suelo, por la tierra, cubriéndose entre la maleza, la silueta grácil de la elfa desapareció entonces de toda vista; era imposible distinguirla (han de saber que los elfos tienen gratas habilidades para esconderse entre la naturaleza). Observo atentamente cada uno de los movimientos de chica de enfrente, en ese momento vislumbro un pequeño brillo plateado: la muchacha sostenía en la mano una daga, filosa y letal. Scarlet se preguntaba cómo es que ellos habían llegado hasta ahí, creía que ese oasis era único, que era difícil de encontrar; sus manos se tornaron frías como témpanos de hielo y anticipando, pudo casi percibir el futuro hedor a sangre en sus narices.
Distinguió entonces otra silueta, otra que le parecía conocida, tirada, descansando plácidamente sobre la hierba y giro la mirada a la desconocida, quien se acercaba sagazmente al igual que un depredador salvaje a el que yacía en la tierra. Scarlet iba a ser testigo de un asesinato, solo iba a verlo, a contemplar desconcertada el suceso, aunque la elfa sabía que por más malvada que fuera una criatura, no merecía la muerte, nadie la merece; sin embargo su cuerpo se estremeció al distinguir quien era el sujeto al que estaban a punto de privarle la vida.
Pero aquel silencio inmortal fue interrumpido por el resoplido del corcel que había permanecido inmóvil hasta ahora. Fue así como el objetivo de la muchacha se detuvo por unos momentos, alargándole la vida a ese individuo de capa negra, La vista de la mujer se situó hacia el ángulo donde se encontraba Scarlet, entonces la elfa salió a la luz para quedar frente a la joven quien estaba estupefacta de verla; pero era Scarlet quien estaba aún más confundida que ella.
La voz de la elfa sonó como una dulce caricia primaveral que fue arrastrada por el viento hasta el otro lado de la laguna incolora -¿Quién eres tú?- se dirigió a la muchacha frente a ella, pero la joven parecía no haberla oído a pesar de que la voz de la elfa resonó como eco en la atmosfera. El corcel negro, grande e inmaculado se acercó a Scarlet como si ella fuera su amo, e inclino su cabeza hacia el frente como si le estuviera sugiriendo algo –No sé si deba- dudo -es mejor no meterse en problemas- exclamo dirigiéndose al caballo; sin embargo después de unos minutos finalmente accedió, se puso las botas blancas que estaban a la par en la orilla del lago y casi flotando entre los árboles, entre las hojas marchitas se dirigió hacia aquellos que interrumpían la paz de ese pequeño plano de arena.
Quedo frente a la joven, le hecho una mirada de arriba hacia abajo escudriñándola, después, desvió sus ojos aceitunados al individuo que está a los pies de la muchacha, su rostro embargo una expresión sorpresiva; lo reconoció fugazmente y luego volvió a mirar a la chica quien estaba como una esquizofrénica empuñando fuertemente el cuchillo en su mano derecha.
-Me pregunto… ¿qué le abras hecho a ella?, ¿Qué tan malo es para que quiera arrebatarte la vida?, Vampiro… estas a su merced- pensó Scarlet , parpadeo un par de veces tan seguidas que parecía que la elfa tenía algo en los ojos y contemplo benévolamente esa figura inerte. -... ¿el merece realmente la muerte?- se dirigió a la chica, giro a su derecha y acaricio al corcel azabache que estaba junto a ella, se acercó un poco a la muchacha y le arranco el puñal de las manos, frio, carente de tibieza; cual se ennegreció enseguida al contacto con la piel translucida de Scarlet, y luego, se convirtió en mil cenizas. La elfa hecho los restos en el agua del lago y volvió a ver el aura de la muchacha, parecía intranquila, estaba pálida. -¿Te basta con que te pida perdón? ¿O es necesario que quieras ver sangre derramada para que puedas dormir tranquila esta noche?- se atrevió a preguntarle, aunque Scarlet no sabía completamente nada, ignoraba lo que el vampiro pudo haberle hecho a esa chica, sin duda la había hecho sufrir, llorar…pero… nadie tenía derecho de quitarle la vida a alguien; los únicos que decidimos si morir o seguir viviendo somos nosotros mismos.
El semblante de la elfa no mostraba dureza alguna, relucía, brillaba entre las tinieblas del aura oscura que se propagaba, aunque aquella muchacha no parecía ser una asesina, su alma no expresaba ese tipo de sentimiento, estaba dolida, estaba marchita, podrida, enferma de ira, de coraje, de venganza; y eso era algo que Scarlet aún no comprendía, porque la elfa era un ser límpido, puro, absorto de cualquier borrón escurridizo. Lo era, Scarlet no era tan impura como ella pensaba, tenía un corazón dorado, aun brillaba, así se sentía ella…sentía que todo podía; pero era eso mismo también que la hacía caer dentro del pozo. La “pequeña” elfa aun poseía un corazón bondadoso, dorado y brillante, quizá fue por eso que evito ver sangre impregnarse en la tierra virgen, no importaba quien fuera la víctima, importaba alejar el sufrimiento… Scarlet era tan clara y sensible que pudo haber roto en llanto al momento de ver escapar una vida frente a ella.
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Nombre: Scarlet Sunrise
Raza: Elfo gris
Edad: Desconocida
Habilidades: Auspex, rayo arcano y dominio del arco.
La chica que empuñaba la estaca se mantenía completamente inmóvil y sin apartar la mirada de la hermosa elfa,que comenzó a acercarse con gracilidad hacia ella y el vampiro. Sujetó aun mas fuerte la estaca que sostenía mientras abría aun más los ojos al verla ya frente a ella.Admiró su elegancia y su hermosura,y estaba tan absorta en sus pensamientos que ni se percató de cuando ella ya le había arrebatado la estaca convirtiéndola en cenizas con su pureza.La joven profirió una silenciosa exclamación de asombro y la volvió a mirar,apretando los puños.Sabía que los elfos eran buenos,y que ella lo era.Su mirada no denotaba enigmas ocultos ni eran tan fríos como los de aquel vampiro,sino transparentes y sinceros.La joven agachó la cabeza al escuchar a la elfa y se mordió la labio,su cuerpo comenzaba a temblar de pura ira y tristeza a la vez,cuando de sus labios una respuesta temblorosa surgió:
-mi padre...-carraspeó- es el líder de uno de los pueblos cercanos al comienzo de este desierto,protege al pueblo,y no deja que bestias o criaturas peligrosas pongan un pie en él . -Desvió la mirada al vampiro,que enseguida se sombreó-.Éste vampiro llegó al pueblo más o menos a las 2 de la mañana,venía solo sobre aquel enorme caballo azabache de mal augurio -dijo señalando al caballo-, completamente encapuchado o silencioso...unos guardias de mi padre se acercaron a él y le preguntaron a qué venía,él ni siquiera respondió,pero el brillo rojizo e inevitable de sus ojos de vampiro lo delató .-La chica se abrazó a ella misma,frotándose los brazos-,los vampiros son las criaturas más temidas de los pueblos,masacran sin piedad alguna,mi padre es un druida y puede conjurar pequeños hechizos de luz ,para cercionarse de que era una criatura oscura lo hizo...apuntando al vampiro,e instintivamente éste vampiro se cubrió su rostro con la holgada manga de su capa y profirió un rugido sobrenatural,un rugido que ninguna criatura humana incluso podría imitar,pues casi nos rompe los tímpanos e incluso la tierra tembló ...tras eso mató a mi padre tan rápido que todos se quedaron frios,yo lo ví desde la ventana de mi casa-sacudió la cabeza-también mató a los guardias que intentaron defender a mi padre,y uno de ellos era mi propio hermano...tras la masacre se marchó plácidamente cruzando la ciudad,y yo he decidido seguirle para acabar con su vida como él ha hecho con lo único que me quedaba.
Tras eso miró de nuevo al vampiro y desvió la mirada a la elfa.
-Antes pensaba como tú,pero no puedo estar tranquila sabiendo que una bestia así vaga por los alrededores,ahora está completamente indefenso,es un ser siniestro y oscuro ¡deberías comprender eso,se supone que hay que eliminar a la oscuridad de este mundo para acabar con el mal! ¡ÉL ES UNO DE ELLOS,ÉL DEBE MORIR!
La chica estaba al borde de la histeria,su cuerpo se convulsionaba y sus manos se aferraron al marmóreo cuello del vampiro mientras suspiraba fuertemente.Eso es,había que matarlo para acabar con toda la angustia,debía morir...
A pesar de que Scarlet escuchaba con cierta tristeza el relato de la muchacha, no lograba entender lo que ella en realidad sentía, carecía de empatía hacia la chica, quien ahora estaba fuera de sí, ella había perdido el juicio al tratar de asesinar al vampiro con sus propias manos. La elfa observo como la muchacha trataba de privarle el aire al joven inconsciente -Así no podrás matarlo- le dijo Scarlet cabizbaja. Parecía que la joven había olvidado que un vampiro no es tan fácil asesinar, y menos por la fuerza, fue así como, la muchacha; frenética, aparto las manos del cuello albino del vampiro para girar a ver a la elfa. Sus ojos estaban bañados en lágrimas, su rostro parecía el de una decrepita, sollozaba.
Scarlet sabía muy bien que ella no podía hacer nada para hacer sentir mejor a la chica, puesto que no podía regresar a sus familiares del mas allá, entonces, la elfa contuvo las lágrimas y reparo en que esa niña, esa joven alma estaba ahora al filo de la soledad, al igual que ella.
Era realmente una escena patética: La joven, lloriqueando entre dientes al pie del vampiro que seguía inconsciente, Scarlet observando de pie cada movimiento y expresión de la doncella, aguantándose las ganas de llorar… pero… ¿Por qué tendría que llorar junto a ella? Scarlet… ¿Por qué eres tan débil? Se arrodillo delicadamente en el pasto, frente a la chica, frente al vampiro.
-No puedo dejarte aquí- le dijo -podría llevarte de vuelta a tu pueblo- susurro la elfa tendiéndole la mano, la muchacha la acepto, su mano, frágil y delgada estaba helada; Scarlet supo de inmediato el dolor que ella sentía, aunque no pudiera identificarlo en sí misma. Ambas se pusieron de pie, apoyándose una de la otra, parecía que la muchacha estaba logrando calmarse solo un poco. –Siento mucho lo que él ha hecho- la elfa esbozo una sonrisa veraniega -¿Sabes lo que le ha pasado a él? Me refiero, ¿Por qué parece estar dormido?- pregunto, la joven negó con la cabeza
-No. Pero espero que se quede a si por siempre- exclamo con voz dura y hostil
-Tu deseas que todo lo malo sea eliminado de este mundo ¿no es así?, entonces; esos pensamientos que tienes, venganza, ira, cólera… ¿no deberían ser eliminados también?... Contigo- la voz de la elfa fue suave, tanto que arrullo dulcemente los alrededores como una canción de cuna. -Sé que es difícil, y que, lo que él ha hecho no tiene perdón- exclamo volteando a ver al vampiro -Ponte en el lugar de él, ¿tu como serias si estuvieras condenada a vagar por la eternidad bajo las tinieblas, privada de tu libertad, viendo como todos los que amas se marchitan? ¿Acaso no es ya lo suficientemente desdichado por si solo?-
Aquella mañana, brillante, soleada estaba comenzando a decaer. Parecía que llevaban horas conversando, parecía que la atmosfera seguía tan tranquila como hasta ahora había estado. El corcel negro se había posado ya junto a su amo, junto al señor de las tinieblas. Scarlet estaba comenzando a creer que por el momento dejaría de lado lo que tenía que hacer para poder atender a la chica. La elfa se reclino junto a un árbol de coco e inhalo reciamente el insípido aire, exhalo y dio un respiro de alivio al vislumbrar a la chica ya calmada totalmente, parecía estar en transe pero Scarlet no le había hecho nada. Entonces la elfa volteo a ver el cielo al percatarse que la luz soleada estaba comenzando a ausentarse.
-¡tan rápido ha caído el crepúsculo!- exclamo. El entorno comenzó a tornarse más denso, más oscuro, la noche había llegado -Pero…- replico Scarlet -No es posible que tan rápido haya oscurecido- razono volteando a ver a todos lados como las luces mañaneras desaparecían.
Un destello de luz plateada inundo el pequeño lago, al ambiente estaba seco, árido, era como si una sensación de intranquilidad se apoderara de su pecho. Oriento su vista hacia el cielo, sin estrellas, sin nubes, sin cometas y deslumbro entonces la luna, llena y plateada; aquella luna traicionera que había cubierto el sol de repente.
-Un eclipse…- suspiro la elfa -Hace casi ochenta años que no contemplo uno. Es extraño- su rostro reflejo preocupación y entonces sintió una opresión dentro de su ser, de su alma.
Las aguas del lago parecían estar más blanquecinas y transparentes que antes al reflejo de la luna de plata, el viento no soplaba tan fuerte como antes, no había viento. Cierta intranquilidad embargo a la elfa, sus ojos se abrieron entre la oscuridad como faroles, detecto enseguida hasta el más mínimo movimiento de una hormiga, sus sentidos estaban incluso más alertas que antes, se encontraba al acecho de cualquier depredador.
-Esto pasara rápido- se dijo mientras vigilaba a unos cuantos metros de ella a la joven, -pero… el último eclipse que presencie tardo poco más de dos días…- se dijo. Su aura blanca, la cubría, resplandecía en ella, como una pequeña luz entre las tinieblas, entonces su corazón se alarmo. –Es prácticamente de noche… y eso significa que… ya no estamos tan seguras- Aferro su mano derecha en la empuñadura de su espada y se mantuvo preparada, pues presentía que algo estaba vagando bajo la oscuridad.
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Nombre: Scarlet Sunrise
Raza: Elfo gris
Edad: Desconocida
Habilidades: Auspex, rayo arcano y dominio del arco.
El vampiro abrió los ojos.
Su penetrante mirada escarlata recorrió el manto de la noche.Una radiante luna blanquecina lo saludaba otorgándole un suave roce con su luz sobre su cuerpo,dándole las buenas noches.
Eclipse.Esas noches eran una perdición para seres como él.Sí,los eclipses repercutían de manera peligrosa en su oscura naturaleza. Sus sentidos,poco a poco,comenzaron a despertarse al cien por cien,al igual que unas terribles ansias de sangre y muerte...noches como esa,en las que un ser como él se volvía incluso más peligroso de lo que normalmente era...donde su lado oscuro se incrementaba y donde daba más muerte de lo habitual...
Leonardo odiaba las noches de eclipse.Realmente las detestaba,sentía como la oscuridad lo consumía de tal forma que hacía tener poco control en su persona y en su humor.Era noches como esas en las que su lado más sádico y salvaje despertaba...eran noches como esas en las que era mejor estar retirado de todo.
Poco a poco,se incorporó adquiriendo una postura agazapada.La fría brisa de la noche en los desiertos sacudió cada copa de los árboles y su bellísima cabellera bautizada bajo el color plateado de la misma luna,que intensificaba con su brillo orgullosa cada hebra. Cerró los ojos inspirando profundamente mientras su mano se deslizaba por su frente.Había dormido muy bien bajo aquellas copas que lo habian protegido de su enemigo el sol.Pues él,como vampiro puro que era,dormía en la mañana y despertaba en la noche,pues la noche era su momento.
De repente un olor muy familiar hizo que abriese los ojos de nuevo rezumbando de un brillante rojo antinatural e hizo que sus colmillos creciesen tan rápidamente y tan largos que le dio un aspecto espeluznante a su hermoso rostro de ángel,y con cierta paciencia,cuan serpiente acecha paciente a su presa...volteó sus ojos en la oscuridad hasta distinguir perfectamente a una cierta distancia a la elfa y a una mujer humana.
Se puso en pie,el cabello se agitó con más violencia al igual que su capa,ni siquiera se dio cuenta que aun su camisa estaba desabotonada ni de que su caballo se hallaba detrás intentando darle un cariñoso saludo...sino que,al percibir su terrible aura,el caballo agachó las orejas y se alejó rápidamente,asustado y percibiendo el peligro que representaba su amo en aquel momento.
El vampiro apenas pensaba con claridad,las ansias de sangre a primera hora de la noche y la frialdad de la noche que hacía revivir cada poro de su piel lo privaban y lo convertían en una auténtica bestia.
Lentamente se fue acercando de entre los arbustos tan silencioso,que solo la elfa con su finísimo sentido podría cercionarse de él un poco.Por fin de entre la maleza en penumbras unos relucientes puntitos rojos escarlata fueron brillando y cobrando nitidez a cada paso del vampiro...hasta que la figura de éste fue surgiendo de entre las sombras.
La joven humana,tras Scarlet,se quedó sin palabras ante tal visión.Sus ojos se agrandaron hasta más no poder y de su boca,completamente abierta,una exclamación de terror surgió.Retrocedió unos pasos,terriblemente asustada e impresionada de ver al temerario e imponente vampiro despierto,frente a ellas...tan impresionante y tan peligroso a la vez...el vello de la joven se puso de punta cuando el vampiro paró frente a ellas a una considerable distancia,siendo su figura poco discernida por un extraño vaho blanquecino y grisaceo que envolvía su capa y hacía desaparecer sus pies,la escena era terriblemente siniestra a la vez que atrayente.Los ojos escarlatas y depredadores del vampiro estaban posados y fijos en ambas jóvenes.
El silencio era abrumador,y solo la agitada respiración de la humana rompía la tensión. Arrepentida de su temeraria decisión de ir a matar al vampiro,pues ahora,viendolo frente a frente,despierto y de pie resultaba terrorífico y poderoso...imponente e incluso poseedor de una fría elegancia implacable.
Sin embargo,el vampiro finalmente fijó su mirada por más tiempo en Scarlet...sus ojos se empañaron del negro oscuro de la noche cuando unas ansias depredadoras y asesinas despertaron en él al denotar su limpia pureza...a la vez que una atrayente sensación...ahora sus ojos solo se centraban en ella...
Se desvaneció de repente para aparecer entre la bruma frente a la elfa,y cuando lo hizo,la humana retrocedió aun más profiriendo un aterrorizado grito al ver lo que había hecho,en menos de dos segundos ya estaba ahí,a unos pasos de la elfa...los ojos del vampiro se clavaron como puñales en los de ella,escrudiñándola y desnudándola con la mirada...retando a la limpia pureza de los suyos contra el oscuro enigma del mismo...la miraba fija,sin siquiera pestañear....pero era muy obvio que el aura del vampiro,aquella noche...estaba terriblemente oscura y poderosa...cargada de un oscuro misterio
-Scarlet...
La voz del vampiro hizo que el silencio volviera a reinar incómodamente,la chica humana,notablemente impresionada por la voz del vampiro...sensual a la vez que helada como el hielo...hermosa e incitante como lo era una suave caricia...una voz profunda...digna de un ángel...pero a la vez espeluznante ¿cómo podía un ser tan siniestro tener una voz tan hipnotizante y embriagadora cuan dulce miel? sin darse cuenta...la joven humana calló en la pasiva trampa del vampiro,el cual la miró con el rabillo del ojo con un brillo especial...no había salvación para ella..,pues ya había ejercido el poder electrizante de su oscuro y misterioso encanto que haría que aquella humana se aproximase a él y se le entregara...que le entregara su vida con gusto..su cuerpo y su sangre aquella noche.Aquella que hace no mucho intentó matarlo...iba a morir en manos de su propia pesadilla.
La noche precoz que había comenzado estaba a punto de tornarse diferente. El vampiro había abierto los ojos, la criatura de las tinieblas había despertado, y ahora añoraba sangre...
Scarlet percibió de inmediato la tenue esencia del vampiro, pero esta vez sería diferente, esta vez Scarlet no estaba dispuesta a caer en la trampa. Entonces en menos de tres segundos, la silueta oscura y siniestra del vampiro, joven, elegante y un tanto arrogante apareció frente a ambas muchachas. La jovencita humana tiro un grito sofocante al contemplar a tan salvaje y atroz criatura, sus colmillos blancos, puros y afilados sobresalían de sus labios carmesís y seductores; sus ojos grises se habían pintado del color de la sangre. Scarlet no se sorprendió ni siquiera un poco al volver a encontrarse con el vampiro, de cierta forma logro compadecerse un poco de él, pues sabía que quizá su instinto asesino estaba controlándolo, apoderándose de su mente, de su alma, de su corazón, haciéndolo parecer como una débil marioneta.
La elfa se interpuso entre el vampiro y la muchacha, estaba dispuesta a protegerla, no la dejaría morir tan sanguinariamente. Su rostro, fino y hermoso estaba relajado como hacia esa mañana, pero dentro de ella, Scarlet estaba tal vez tan “alarmada” o “asustada” como la chica. Mordió bruscamente sus labios al inhalar el aroma del vampiro que comenzaba a inundar el oasis, aquel manchón verde en medio del desierto; es más, pareciese como si el oasis se hubiera vuelto más frondoso que antes, pues a la luz de la luna llena, bajo las tinieblas, nuestros sentidos nos engañan.
La elfa comenzaba a retroceder a medida que el vampiro se acercaba más lentamente a ellas, tomo a la muchacha del brazo y la cubrió con su fina silueta, puesto que Scarlet era más alta que la joven. Entonces se escuchó resonar suavemente la fría voz del vampiro pregonando el nombre de la elfa “Scarlet”, sus ojos aceitunados se dilataron y observo melancólicamente al vampiro, aquel joven elegante y bien parecido estaba totalmente poseído.
Sin embargo, parecía que los encantos del vampiro habían envuelto a la humana, Scarlet noto la ausencia de lucidez en el rostro de la chica, le iba a ocurrir lo que a ella en el pasado; pero esta chica no tendría tanta suerte como ella, esta vez, el vampiro vio a la humana como un banquete, acabaría con su vida, consumiría hasta la última gota de sangre de su frágil cuerpo, hasta…hasta… dejarla “seca”.
Scarlet sabía que era solo cuestión de minutos para que la muchacha se entregara por si sola al vampiro, tenía que pensar en algo rápido. Entonces extendió su aura blanca cada vez más hasta que logro que cubriera a la muchacha. Un aro de luz sobrenatural, tan brillante como el mismo totalmente visible para los ojos humanos las cubría a ambas, aquella luz blanquecina emitida por la elfa había inundado parcialmente esa zona: varios árboles, la laguna, el pequeño espacio donde se encontraba el corcel negro reposando alejadamente de su amo. Fue así como el vampiro retrocedió por lo menos dos o tres metros de ella, pero su mirada controladora seguía clavada en ellas, seguramente no le molestaría esperar unas cuantas horas hasta que Scarlet se debilitara.
Pero fue demasiado tarde.
Poco tiempo después, la muchacha soltó forzosamente a Scarlet, camino lentamente surfeando entre las hojas hasta que se interpuso entre el vampiro y la elfa. Scarlet, consternada únicamente podía observar lo que ahora se disponía a ocurrir, pues no debía salir del círculo blanco, no debía pues no escaparía fácilmente de las garras del vampiro.
El vampiro se aproximó a la joven, sin duda era una suculenta alma para él. Scarlet podía oler desde ya el aroma a sangre derramada, sangre inocente que se mezclaría en las aguas del lago esta noche. Entonces el vampiro tomo a la chica de la cintura, el corazón de la elfa comenzaba a acelerarse, sus manos y pies temblaban mientras trataba de hacer algo. Sin más, cuando el vampiro hambriento se disponía a morder a la chica, Scarlet desesperada salió del círculo de luz que cubría; inmediatamente, la luz blanca se extinguió y los tres quedaron sumidos en las tinieblas de nuevo. La elfa corrió frenéticamente hasta la chica, empujo al vampiro con una fuerza que parecía imposible que una criatura tan delicada como ella poseyera; y se abalanzo contra la muchacha.
Ambas cayeron sobre la tierra a la orilla del lago. Scarlet la cubrió con su cuerpo para evitar que se levantara y volviera junto al vampiro pues el hechizo aún no estaba consumado.
Entonces a la elfa se le ocurrió una idea para sacar de ahí a la chica, aunque sería algo arriesgado; pero esta vez no tenía tanto tiempo. Sostenía a la chica con una mano mientras que con la otra desenvaino la espada y la arrojó al suelo; acerco su brazo izquierdo y rebano una parte de su piel para dejar salir su propia sangre. Inmediatamente el dulce aroma que se profano inundo el exterior fundiéndose con el aroma del vampiro. Scarlet estaba asustada, sabía que el olor a sangre fresca despertaría aún más los instintos del vampiro, era arriesgado pero por lo menos podría salvar a la muchacha humana.
Scarlet abrió sus labios y comenzó a susurrar unas palabras en Quenya (el antiguo idioma de los elfos) mientras dibujaba unas extrañas runas con su propia sangre que corría en la tierra hasta bajar al lago. Percibía al vampiro acercándose, escuchaba a la chica gemir bajo ella, tratando de zafarse, además; sentía su sangre derramándose exageradamente, recorriendo su brazo hasta formar un pequeño manchón en la tierra, sobre las hojas.
Entonces escucho un fuerte aletear a lo lejos. El rostro de Scarlet se ilumino y enseguida bajo junto a ella un extraordinario animal.
El grifo plateado de enorme aspecto, extendió sus alas frente a la elfa para protegerla del vampiro que comenzaba a acercarse.
-Toma a esta chica- exclamo Scarlet en quenya, su voz sonó aún más tierna de lo habitual. –Llévala de regreso a su aldea, está a las orillas de este desierto, no la dejes hasta que este a salvo- la elfa se puso de pie y el grifo tomo delicadamente con sus patas a la muchacha, comenzó a aletear y Scarlet se detuvo por un momento a vislumbrar sorprendida al magnifico animal. –Luego nos arreglaremos…- susurro dos veces en quenya pues Scarlet sabía que había invocado a ese grifo para ir en su ayuda y que además no fue una simple invocación, fue un pacto; un pacto sellado con sangre, y una vez ocurrido esto, el animal jamás abandonara a la elfa, el siempre acudirá a su llamado… sin embargo, ambos tendrán que beneficiarse.
El grifo emprendió el vuelo con la muchacha entre sus patas, Scarlet no desvió la vista hasta que dejo de ver sus siluetas en el cielo. Después, un ardor que recorria su piel, interrumpió sus pensamientos, toco distraídamente su brazo y sintió la sangre que comenzaba a secarse, por lo menos la herida ya estaba sanando. Pero la elfa se olvidó por un momento del vampiro quien comenzaba a acercarse hacia ella.
-Gane yo- murmuro Scarlet silenciosamente, aunque su voz se impregno en los oídos del vampiro.
Pero algo sobrenatural comenzaba a ocurrir.
Scarlet volteo a ver al lago, del cual emanaba una luz plateada de las orillas, como si fuera humo, neblina, se esparcía por la toda la tierra del oasis, cubriendo a la elfa y al vampiro hasta cintura. El olor era desagradable, pareciese como si fuera azufre. Para el fino olfato de la elfa el olor era desastroso, cubrió su nariz con su mano y comenzó a caminar sin dirección para tratar de zafarse de esa neblina salobre, pero llego un momento en que el lugar estaba totalmente rodeado de humo blanco, hasta cubrir totalmente a Scarlet quien estaba asqueada y comenzaba a toser bruscamente. De repente, sintió como el collar lunar que llevaba colgando del cuello comenzaba a levitar, tan fuertemente que intento arrastrarla, y así lo consiguió. Scarlet fue atraída hasta el lago. Aparto con sus manos la neblina para poder vislumbrar el lago, sus aguas ya no estaban transparentes, eran incluso más oscuras que el propio ambiente.
-Es el lugar correcto- dijo. Pero entonces, Scarlet sintió como algo la tomaba de los tobillos, unas manos de algo o alguien la apresaron con tal fuerza que comenzaba a lastimarla, volteo a ver pero la niebla blanca le impidió observar a la criatura que se escondía tras ella. Sintió entonces como la atraían, la elfa trato de resistirse, pero la tiraron tan duramente que resbalo lastimándose las rodillas; gimio tenuemente, lográndose poner de pie, sin embargo, aquellas manos la tomaron de nuevo, esta vez Scarlet pego un grito desesperante, pues sentía que la piel le quemaba de donde la sostenían. La elfa sintió el agua fría como témpanos de hielo en sus piernas. Algo o alguien la estaba arrastrando al lago, pero lo que fue a buscar estaba seguramente ahí abajo y además, “eso” la había encontrado primero a ella.
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Nombre: Scarlet Sunrise
Raza: Elfo gris
Edad: Desconocida
Habilidades: Auspex, rayo arcano y dominio del arco.
El vampiro se dio cuenta de que la elfa pretendía proteger a la joven,sin embargo el mismo supo que aquello sería en vano.
La joven humana había caído en una de sus habilidades pasivas (fascinación) y no dudaría en acercársele puesto que era atraída a él como un imán.
El vampiro comenzó,pues,a acercarse a la humana lentamente,cuan serpiente a punto de arrojarse sobre su presa,con calma y paciencia...esperando a que fuese la propia humana quien diese el paso....
Pero la elfa se puso frente a ella.Leonardo arqueó una ceja muy levemente,sus ojos,centelleantes cuan rubies,la miraron muy fijamente.¿Pretendía protegerla a costa de su propia vida? no importaba...puesto que cuando acabara con aquella frágil humana ella sería su próxima víctima para esa noche...
Un aura comenzó a crecer con fuerza,un aura pura y blanquecina que molestó sobremanera al vampiro,que se cubrió su rostro con la holgada manga de su capucha a la vez que retrocedía un tanto.Una extraña sensación de desagrado y furia asesina comenzó a nacer de nuevo dentro de él,pero al instante sus pensamientos volvieron a ordenarse y se recordó a si mismo...esa joven no tenía escapatoria y estaba completamente expuesta al peligro de la noche y de las criaturas que,como él,se movían en ella como pez en el agua...eso es,ellas estaban a mercer de la oscuridad,y tarde o temprano la joven acabaría cediendo o agotándose de usar ese condenado destello que tanto le desagradaba...y él la tomaría para sí.
No pasó desapercibido el aproximamiento de alguien,y por su excelente olfato percibió que era la humana.El vampiro,protegido entre la oscuridad,la miró fijamente aguardando con paciencia hasta que la humana,completamente hechizada,quedó frente a él.El vampiro pudo percibir los palpables sentimientos y sensaciones de la humana,consumida ahora por una lenta pasión y encantamiento que iba aumentando conforme él más la miraba,y que la paralizaría en cuanto la tocase. Todo acabo cuando,al ir tendiendo una mano hacia ella para acariciarla la elfa salió de su círculo que la protegía para quedar,como él supuso desde un principio ,sumida en la oscuridad y se arrojó sobre la humana para protegerla.
El vampiro observó a ambas jóvenes en el suelo y medio sonrió con malicia y burla.Ya no había aura pura que lo molestase...y supuso que la elfa,con su buen corazon arriesgaría su vida de esa manera tan estúpida.
Fue de pronto cuando esa chica volvió a sorprenderlo llevando a cabo algun extraño hechizo,El vampiro observó cómo se herñia a si misma y eso pudo haber sido su perdición.
El olor a sangre pura y limpia impregnó todo el recinto de manera terriblemente deliciosa y los instintos de vampiro reaccionaron al instante.
Cerró los ojos y respiró profundamente el aroma llenándose por completo de él,mientras sus colmillos,ya crecidos,comenzaban a crecer aun más y más....sobresaliendo de una manera que se tornaba escalofriante...pues ya comenzaban a llegar a la barbilla y a transpasarla....su cabello comenzó a agitarse por el viento,que se comenzó a volver más violento.
El grifo había llegado y había transportado así a la chica sobre él,pero el vampiro apenas percibía todo lo que ocurría a su alrededor,sumido en un extraño letargo...la sangre de la elfa,tan pura y limpia había despertado algo en él muy peligroso...
unas extrañas marcas comenzaron a subrir sus mejillas mientras sus dedos se hacían más largos así como sus uñas,sus orejas comenzaban a volverse más puntiagudas y cuando abrió los ojos estaban completamente negros,solo dos pequeños puntitos escarlatas brillaban en los dos terroríficos pozos de ellos y miraron fijamente a la elfa.De pronto,todo comenzó a cambiar...algo comenzó a suceder con la laguna.Una extraña neblina comenzaba a inundar todo y a cubrirlos por la mitad y sus aguas estaban incluso más oscuras,pero el vampiro apenas podía pensar en otra cosa que no fuese la elfa,era consciente de que estaba a medio de su escalofriante transformación,pero aun asi se rehusaba a transformarse en la mortífera criatura de la noche...se acercó a Scarlet unos pasos y se dio cuenta de que algo no iba bien.La joven comenzaba a gritar intentando zafarse de algo que la aprisionaba,y el vampiro llegó hasta ella.Tomó con sus manos medio transformadas en unas especies de garras que habian crecido unos dos centímetros los hombros de la muchacha y la arrancó con tal fuerza del suelo que aquello que la aprisionase no tuvo otra que soltarla,tras ello el vampiro saltó hacia arriba varios metros con la chica en una mano y cayó hacia atrás sobre uno de los árboles con delicadeza,mientras su cabeza comenzaba a aclararse y su razón funcionaba,haciendo que él mismo sintiese curiosidad por lo que había allá abajo.Extrañamente,el vampiro,aunque estaba un poco transformado y con Scarlet a su lado,hizo posesión de su propio autocontrol para acabar primero con aquello o aquella cosa que había molestado su primer momento de la noche. _________________
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